El pozo negro (también denominado pozo ciego) es un pozo para el tratamiento primario de las aguas residuales domésticas en las viviendas que carecen de sistema de alcantarillado. La materia orgánica que llega a dichas aguas se separa y se transforma. La parte líquida se vierte al terreno y la parte sólida se descompone posteriormente. Este tipo de instalación es frecuente en zonas rurales y en parajes aislados, aunque recientemente se limita su instalación. No debe confundirse con las fosas sépticas ya que sus materiales y su forma de construcción son distintas.

Limpieza y mantenimiento del pozo negro

Para un correcto mantenimiento del pozo, se debe realizar en primer lugar un vaciado de los residuos existentes. Posteriormente se limpian perfectamente las paredes interiores y las tuberías adyacentes. Así mantendremos el pozo negro en perfecto estado, evitando atascos y malos olores. Los cultivos que se encuentran al lado pueden resultar contaminados. Los mosquitos y otras plagas también pueden resultar francamente molestos. Un adecuado mantenimiento de nuestro pozo nos evitará sanciones que pueden alcanzar los 600.000 euros por contaminar los acuíferos que pueden estar en las proximidades.

Tratamiento de residuos, la fase final

Para garantizar el respeto al medio ambiente, los residuos deben ser tratados por organismos especializados. Se deben eliminar los residuos tóxicos que pueden contener; recuperar la materia prima y utilizarla como fuente de energía si es posible; y finalmente depositar en el vertedero lo que corresponda. La sostenibilidad y la conservación del medio ambiente son factores que no pueden obviarse a la hora de gestionar nuestra vida. El recurso a empresas especializadas y responsables es fundamental.

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